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Está semana he escuchado varias veces eso de que el tiempo no perdona a nadie. Ninguna de esas veces han sido vacías y ninguna de esas personas hubieran esperado decirlo durante una sesión…
Hay sesiones donde una pregunta tan habitual en mi en la primera sesión como qué te ha llevado a venir a sesión recibe respuestas que necesitan todo y más de mi ya absoluta atención.
Hay frases que se dicen con buena intención y, aun así, duelen. Te hizo fuerte es una de ellas. Suena a cierre rápido, a consuelo aprendido, a sonrisa de payaso.
La terapia no empieza cuando se habla en sesión, empieza mucho antes, en todo lo que la persona trae consigo y no sabe todavía cómo decir. Y ahí empezaron a coger voz los pensamientos…
La ansiedad no escucha razones, se instala en el pecho y habla con propia voz. A veces por la izquierda con la voz bajita, otras por la derecha a gritos e insolente.
En aquella sesión de hace unos días ella me confesó tener miedo a lluvia. Hasta aquel instante no lo sabía, no lo había compartido ni podía presuponerlo…
En la última sesión de las navidades del año pasado una paciente miró a Paquito y dijo míralo,parece tan feliz, quisiera ser tan feliz como Paquito…
Hay textos que no se escriben, se sienten. Nacen en ese espacio silencioso donde dos personas se encuentran sin máscaras, donde la fragilidad se vuelve lenguaje…
Hay sesiones de terapia de pareja donde una pregunta aparentemente simple, una pregunta sobre el por qué del amor, abre un espacio donde ambos se encontraron frente a sus propias vulnerabilidades
Hay sesiones que dejan una huella profunda por la forma en que una frase, dicha casi al pasar, logra abrir una puerta que llevaba demasiado tiempo cerrada.
El silencio es un elemento presente en muchas sesiones y una de las herramientas más importantes en terapia. Siendo tan habitual no lo es que en una sesión monopolice tanto y sea tan significativo
Hay palabras que sanan, pero silencios que van más allá y revelan más que cualquier discurso. En el espacio íntimo de una sesión terapéutica, donde las emociones respiran todo adquiere otra dimensión
Como psicólogo, he aprendido que acompañar el dolor ajeno es también aprender a mirar el propio. Todas las sesiones te dejan una huella, a veces leve, a veces profunda, siempre humana.
Hay momentos en terapia en los que no se habla del otro, sino del eco que deja en nosotros. Hoy escribo sobre una de esas sesiones donde el amor, el miedo y la identidad se entrelazan. Una conversación aparentemente sencilla, se revela el peso de una espera sostenida…
En el campo de la psicología, la percepción de la “locura” frecuentemente se confunde con diagnóstico o patología, cuando en realidad puede ser una estrategia de supervivencia emocional. Un paciente me lleva a escribir desde esta locura no como enfermedad, sino como refugio…
Publicación que pone cierre a una particular trilogía sobre sentimientos y emociones en las relaciones sentimentales. Cualquier de los Capítulos podría ser parte de alguna de las sesiones vividas o tal vez parte de las que queden por venir..
Hay personas que solo pasan una vez en la vida. Qué pasa si llegas a una edad donde te das cuenta que a has dejado pasar a todas las que ir nada del mundo deberías haber dejado ir…
Primera parte de una particular trilogía sobre sentimientos y emociones en las relaciones sentimentales. Cualquier de los Capítulos podría ser parte de alguna de las sesiones vividas o tal vez parte de las que queden por venir.
Esa soy yo La invisible, tan invisible que me da miedo que llegue un día que me vaya y nadie se dé cuenta, que nadie note que me he ido. Puedo soportarlo todo menos eso…
Ha llegado silencioso y dando la impresión que necesitaba soltar algo urgentemente. Qué traes hoy a sesión?
La última vez nunca avisa. Ninguna de las últimas veces lo hace. Entró hace unas semanas en la consulta sin saber ni ver que no que habría otro abrazo, otra llamada, otra mirada compartida. Confiab
Una noche al acabar sesiones miré los mensajes recibidos y uno de ellos era un audio. Al escucharlo me hablaba con una voz casi sin fuerza pidiéndome ayuda...
Vuelvo porque hoy mi madre vuelve a tener una higuera en su huerta y los ojos se le han humedecido al verla. Vuelvo porque es un tiempo de primos, de hermanos, de hijos y no quiero perdérmelo… y la vida pasa muy deprisa.
Hazlo A gritos o a susurros con pasión o resignación confórmate o dime que sí pero sólo porque lo deseas tanto como yo...
Es de las pocas veces que me encuentro que me piden ayuda para no cambiar, para soportar, resistir, para seguir queriendo de la misma forma que la está consumiendo. Sólo eso. Eso me ha pedido. No he sabido responder… “Y si también eso es amor?”
… Tal vez sea que por más Jordi que lleve mi carnet me siento más cercano al dragón, por eso mis padres me pusieron Jorge. Soy ese “bicho” tan grande de alas rotas, temeroso del caballero que blande de la espada y enamorado de la princesa que cree proteger. Qué ironía…
Una conversación con una amiga y una sesión han conectado con algo que escribí hace ya tiempo. Algo sobre una sesión que entonces no publiqué. No sé por qué no lo he borrado como otras tantas veces que las palabras no pasan ese extraño filtro mío. Lo escribí y lo guardé y hasta hoy...
Al abrir la puerta de la consulta lo primero que me ha llamado la atención han sido las gafas oscuras y a continuación el golpeo de la punta de su bastón blanco en mis tobillos...
Te invito a quitarme las ganas de pensar que pueda llegar a querer a alguien más. Invitada estás. A quedarte, a acurrucarte… Hay palabras impulsivas y aceleradas que necesitan maduración y tempo para alcanzar la confianza necesaria y ser compartidas.
“Lo importante que es encontrar a alguien, que a estas alturas de la vida, te regale las primeras veces” - Gabriel García Marquez Te quedarás con todas mis primeras veces, aún sabiendo que tal vez yo no me quede con ninguna de las tuyas.