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FREDDY BLAAN

blaan.es

España
Blog de historias sobre fenómenos sociales

Historial de publicaciones

No voy a decir su nombre, naturalmente, porque sigue siendo un niño y porque tampoco quiero despertarme mañana con una demanda presentada por un bufete especializado en derecho de menores y Fortnite. Así que lo llamaré simplemente 'el niño déspota'.

El niño déspota

Me hice un tatuaje de Messi. No de su cara, conviene aclararlo. Porque decir me tatué a Messi puede hacer pensar que ahora llevo en la pierna un retrato hiperrealista de Leo besando la Copa del Mundo, con Antonela, Thiago, Mateo, Ciro, ocho Balones de Oro, una cabra simbolizando el GOAT y...

Me hice un tatuaje de Messi

No un hombre que una vez se había pasado de tragos durante un viaje a la playa. Un alcohólico de los de verdad. Un alcohólico crónico.

El hombre con el que terminó casándose

Su cara no es de revista. Es mejor: es de historia. De mujer que ha vivido lo suficiente para saber cuándo sonreír y cuándo mirar como quien no te perdona una tontería. Tiene una sonrisa que no se regala

La mujer perfecta

El casi trío es peor que el no trío. El no trío es una vida normal. El casi trío es una burla del universo. Es como si la vida te acercara una copa de champaña, te dejara olerla, te mojara apenas los labios y luego te dijera: 'No, no, esto era para otro departamento'.

El casi trío universitario

Así que busqué peluquerías en Ereván. La primera estaba impecable: espejos grandes, lámparas elegantes, productos franceses y mujeres con el cabello tan perfecto que parecían haber sido fabricadas allí mismo...

Cómo sobrevivir a una peluquería en Ereván

Porque hay cosas que, una vez que se despiertan ya no vuelven a dormirse. Y ella ya no es una mujer. Es dos. Al mismo tiempo. Sin poder separarlas. Sin querer hacerlo. Si ustedes supieran quien es. Se llama Cielo.

Si ustedes supieran quién es

Era el aeropuerto de Schrödinger. Hasta que no mirabas la pantalla, el vuelo estaba vivo y muerto al mismo tiempo...

El aeropuerto de Schrödinger

Le prometí a mi hijo que lo llevaría a un parque de diversiones y, como todo padre moderno que intenta cumplir promesas sin perder la dignidad ni hipotecar un riñón, terminé organizando una expedición familiar a PortAventura...

Mi hijo sí sabe volar en primera clase

Ser venezolano y amar el Mundial es una forma bastante tierna de la orfandad deportiva. Hay países que llegan al Mundial con himno, camiseta, entrenador cuestionado, delantero lesionado y una ilusión nacional lista para ser destruida en octavos...

El Mundial y otros accidentes personales

Uno empieza yendo a un karaoke por casualidad, como empiezan casi todas las adicciones bonitas. Un amigo te invita, tú dices que no, luego dices que sí porque tampoco tienes mejor plan, entras fingiendo que solo vas a mirar, bebes algo para desentumecer la vergüenza y, cuando vienes a darte cuenta…

Un cantante de karaoke retirado

Mi última noche en Hamburgo decidí hacer turismo sexual. Lo digo así, sin metáforas, sin adornos y sin hacerme el turista espiritual cuando lo que tenía era curiosidad y hambre…

Mi última noche en Hamburgo

A Kimberly la canonizaron un jueves por la noche, entre una transmisión en directo, trescientos cuarenta y siete corazones flotando en la pantalla y un señor de Albacete que le escribió 'eres una diosa' con la misma mano con la que probablemente le daba la bendición a sus hijos antes de…

El orgullo de papá

Nápoles huele a cosas que no se cuentan. No es un olor concreto. Es el aroma de las decisiones que se toman sin importar la opinión de los demás, de los besos que no se planearon, de las calles donde nadie te pregunta por qué estás ahí. Nápoles no juzga.

Nápoles huele a cosas que no se cuentan

Si contara en mi planeta que los humanos pasan años acostándose junto a personas a las que a veces ya no desean, ya no entienden y en ocasiones ni siquiera soportan, probablemente pensarían que estoy escribiendo ficción. Ficción para extraterrestres…

Ficción para extraterrestres

Yo soy el hombre que siempre se iba antes. No me iba de levantarme dramáticamente y dejar a alguien llorando como en una película barata. No. Yo me iba con educación. Con sonrisa. Con una excusa impecable. Yo no hacía escenas: hacía salidas. Y si me preguntan cuál era mi gesto de cierre, mi firma,…

El hombre que siempre se iba antes

Seguimos el recorrido por la bodega en busca del supuesto elixir del placer, atravesando sketches con dioses, faraones, sacerdotisas y una tensión erótica que subía sin necesidad de que nadie se bajara las bragas en público…

El elixir no estaba en la copa

Hay canciones que se escuchan, mientras que hay otras que te desnudan sin que te des cuenta. Y No Me Des la Tabarra, de Melendi, no me la quito de encima desde hace días...

No me des la tabarra

No hace falta una tragedia, ni una ruptura, ni una crisis existencial de manual. A veces basta con algo mucho más simple: acercarte a un mostrador en un aeropuerto y hacer una pregunta...

Hay historias que uno deja en el mostrador

Volví al gimnasio después de un año. Un año exacto, como esas condenas simbólicas que uno se autoimpone sin darse cuenta. Doce meses de excusas perfectamente estructuradas: enfermedad, viajes, falta de tiempo, falta de ganas, falta de vida y, si soy honesto, falta de cojones...

Hice bien en volver al gimnasio

No paro de imaginar lo que pueden estar sintiendo ahora mismo algunos terraplanistas, o todos, sentados en el rincón más oscuro de sus vidas, viendo por la tele cómo el Artemis II se eleva con esa elegancia obscena que solo tiene la ingeniería cuando decide recordarnos que el ser humano, cuando…

Hay verdades que solo necesitan altura

Esa fase en la que uno todavía cree que la universidad es el inicio de algo grande, y no el comienzo elegante de una larga cadena de decisiones cuestionables. Todo era nuevo: los pasillos, la gente, las expectativas. Y entonces apareció ella: Migdalia.

La asignatura que nunca aprobé

Hay un momento muy concreto en la vida de un hombre en el que se plantea tener un segundo hijo. No es cuando el primero nace, ni cuando da sus primeros pasos, ni siquiera cuando te dice 'papá' por primera vez…

No tendría un segundo hijo

Durante tres años estuve escribiendo una novela sobre emigración. Tres años. Que ya de entrada es una cifra sospechosa para algo que, supuestamente, uno hace por placer...

No voy a publicar mi novela

Yo no fui a Nápoles buscando sexo. Eso lo entendí después. Al principio creí que iba a caminar, a comer bien, a perderme un poco...

Lo más sexual que me ha pasado en años

No entré al Lupanar como entra un turista. No había prisa, ni foto, ni ese gesto nervioso de quien quiere cumplir con el recorrido y marcharse

El Lupanar no duerme

Estoy en mi prime porque, por primera vez, no me estoy empujando hacia ningún sitio. Porque el deseo llega sin ser convocado…

Estoy en mi prime

No era un ogro en el sentido literal. Una barba densa, no cuidada sino abandonada, como si el tiempo hubiese decidido instalarse en su cara y no pagar alquiler...

El ogro del hostal

El profesor se llamaba Marcos. Y no olvidaré el momento en que nos presentó la secretaria de la escuela, porque me dio la mano sin prisa y me habló mirándome a los ojos, como si aprender a conducir no fuera una urgencia, sino un proceso...

Mi profesor de la autoescuela

El síndrome del impostor premium no aparece cuando te suben de categoría. Aparece cuando empiezas a pensar que tal vez siempre debiste estar ahí. Pero a los ocho minutos todo cambió…

He sido un impostor premium