Historial de publicaciones
Marea es una exploración poética y surrealista sobre el mar, el regreso y la memoria. Entre olas que parecen respirar, sueños que se confunden con la realidad.
Así conservo el recuerdo. Caminábamos junto al mar. Yo paseaba la vista en la distancia, con el cerebro suelto, tarareando para mis aden..
Para qué vivimos, si el viento tras nuestros zapatos ya se está llevando nuestras últimas huellas Stefan Zweig.
Aquí estoy de nuevo, frente a ese silencio tenso que es el lienzo antes del primer trazo.
Una meditación íntima sobre la escritura, la ansiedad y la insistencia de existir.
Me cansa pensar en lo hondo que puede doler el amor, en lo absurdo de amarte con rabia, con furia y fervor.
Es la quinta vez que nazco. La quinta, me digo. Esta es la quinta ocasión que nazco, y nazco mal; nazco torcido, nazco ya c..
Caen. Uno a uno los adornos caen. Culmina el año y debemos dar por sentado todo aquello que culmina.
Un relato visceral y deslumbrante que transforma lo familiar de diciembre en una máquina de espejismos y caos: fantasmas que invaden la casa, fotografías que se deshacen como ceniza, y escenas navideñas que oscilan entre lo grotesco y lo luminoso.
A lguna vez creí saber navegar. Creí que bastaba con sentir el viento en la cara y con dejar que la esperanza marcara el rumbo...
Dos historias. Especial de Día de los muertos 2025.
3 escritores 6 manos un sólo fin. premoniciones
Cae la tarde y me refugio en la reflexión desfragmentada, contradictoria. Un vaivén de ideas inútiles. De poco sirve cerrar los ojos.
Y pausa. Siempre en pausa. No está ocurriendo nada. Intercalo de posición y me quedo quieto. ¿En dónde estamos? A nadie le importamos. Escucho que ya no respiras, pero tu aliento está en la grieta de cada piedra
La voz que habita en mí no habla en prosa ni verso. No entona. No vibra. No encaja. No encuentra rima ni prisa. Un círculo sin..
A ti, entre los océanos escogí a sabiendas de la lluvia, del viento, de los golpes que recibiría el casco y mis extremidades, las puertas se azotan, las lámparas de aceite apagadas bailan derramando sus efluvios.
L a repetición del fuego y la ofrenda de humo De nuevo los pies braza Por eso hay poesía Porque la materia por costumbre le habita el bai..
I Mario se acercó adelantando a varios de nuestros compañeros en la fila, rompiendo el orden de acomodo por estaturas, y se puso atrás..
Un hombre atrapado en la espera, reflexionando sobre su vida mientras aguarda una intervención médica. En la sala de espera, rodeado de personajes ajenos a su propio destino, se embarca en una meditación existencial sobre la fugacidad del tiempo, la identidad, y la paternidad
Abrí los ojos. Me encontré sentado sobre un pequeño banco de madera, dentro de un cuarto blanco. Frente a mí había una mesa perfectament..
De nuevo quimera. Otra vez vigilia. No me libero, nunca me libero. Y me asaltan antiguos pensamientos. Contemplo a detalle la bóveda catalan..
神 隠 し Hay una luz que envuelve el vacío Un silencio que precede al estruendo Miro hacia afuera y contemplo hacia dentro Formaré parte de lo..
Χιόνη • Manda a volar la mente. Y esta se va. Obediente. Allá. A lo alto. Se cuelga del cenit. Se mece. Se vuelve blanca. Nube blanca.
Tercera entrega de Cicuta Virosa para Pies en los Hombros. Fue a causa de una humana elección, destruirnos y después buscar un nuevo hogar Extraña costumbre la del humano.
Segunda entrega de Cicuta Virosa. Especial de día de muertos 2024 Aprovechando la temporada de cosecha de la guayaba fresa, cuya principal característica es el color rosa de su pulpa, fue que acudí a media noche a recolectar un par de docenas de la estacionaria fruta.
Primera entrega del especial de día de muertos 2024 realizado por el colectivo mexicano Manos al Aire para Pies en los Hombros. Creo que me lo dijo por primera vez a los doce, pero al chile ni me acuerdo bien. De tanto pinche fumar esta madre ya ni me acuerdo de muchas cosas, ni pedo...
Recuerdo perfectamente el empaque en el que se vendían aquellos chocolates. Era una bolsita alargada y transparente que contenía siete piezas, a su vez envueltas en papel estaño dorado. Era una costumbre, cada año mi padre solía obsequiarme en ocasión de mi cumpleaños una gorra.
Entonces sentí que tal vez, después de todo, realmente tenía que relajarme. No como una acción aislada o pasajera para cambiar un estado de emoción momentáneo. No como cuando alguien te dice: "échate ahí en el sillón y quédate acostado un rato", y tú lo haces y luego después de ese rato…
¿En qué nos quedamos? Preguntó, repiqueteando sin ritmo los dedos sobre su pecho. Ante sí, desperdigados en el piso, reposan toda clase de papeles, hojas sucias, servilletas viejas.
E n s o t o s p r o f u n d o s n a u f r a g a n c i e r v o s.
