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Hoy el tiempo guardó silencio y ella vino. Un poema sobre recuerdos, el amor y la unión de dos mundos. Un encuentro cuyas raíces trascienden la memoria.
"Nadie avisa cuando la vida está por cambiar para siempre. Simplemente ocurre: un llanto rompe el aire y, en un instante, el mapa de una familia se redibuja"... Carta a una madre relatando como la luna de su nacimiento vuelve plena para su hija.
Mi corazón y el viento se reconocen sin esfuerzo. Se entienden sin hablar, comparten la costumbre de no quedarse y el modo transparente de deshabitar los lugares.
En ninguna historia, ni una sola, aquel demonio, el Amo de la Trocha, salía de su espesura. Nunca cruzaba la frontera. Nunca tomaba forma humana fuera del monte. Nunca entraba en una casa. Entonces, ¿por que estaba allí?
Venezuela se levanta de las ruinas del terremoto de la mano de los venezolanos. Una reflexión desde el dolor. "Las vidas que se perdieron no son simples cifras estadísticas: son nombres, risas truncadas, abrazos que ya nunca llegarán e historias suspendidas..."
Diego de Vargas, veterano de los Tercios, enfrenta su final en la selva del Orinoco, donde el honor de España se rinde ante un destino inevitable.
Un manual irónico sobre ser el único hombre en un equipo femenino, navegando códigos invisibles y rituales de oficina con elegancia y humor.
"De repente, aquella ventana hacia Transilvania mutó en un espejo incómodo. La distancia entre el texto y mi propia realidad se había disuelto" Un hombre descubre que su prisión no esta hecha de muros, sino de costumbres, y que la libertad empieza con un gesto mínimo.
Proclama de un narrador que no permite a la IA guiar su obra, pero la acepta como exegeta visual de sus mundos y bastón en su camino de cuentacuentos
La verdadera cosecha no ocurre fuera, sino en nuestro interior con cada acción que plantamos en los demás. Sembrar es, en sí mismo, el fruto de nuestras acciones para con los demás.
Poema libre sobre un corazón que deja de sostener lo ajeno y se siembra en sí mismo: cansancio, corte, renacimiento, soberanía.
Una madre enseña a su hija que, como una parábola matemática, solo quien halla su foco transforma lo que recibe.
Tres IA insisten en que soy un Buendía; empiezo a creer que Macondo conquistó el WiFi
En abril del año 46 a.C., tras la aplastante victoria de Julio César en la batalla de Tapso, las últimas esperanzas de la República se extinguían en las arenas del norte de África. Mientras las legiones celebraban, en la tienda de uno de sus Generales se sellaba el destino de los vencidos.
Divertida historia que muestra como, entre errores y coincidencias, descubro que mi amor destinado no estaba donde miraba, sino en quien me miraba
Aunque la duda nos muerda los talones con saña, seguimos respirando, terca raíz en la grieta, reclamando el lugar que nadie nos dio. (Poema libre)
Ariano hasta la médula, intenté ser zen por mi cumpleaños, pero el universo me probó con gente insoportable y caos y mi paciencia estalló...
De como Mateo Aprendió de Euler, su amigo gatuno, que el dominio siempre es el problema. La matemática no es problema para nuestros amigos peludos.
Un músico transforma su duelo en luz cuando su guitarra deja de sostener su tristeza
Aquel jardín no era suyo y nunca pretendió que lo fuera. Pero desde esa misma mañana decidió quedarse. No por costumbre ni por vacío, sino porque supo, con una certeza silenciosa, en qué podía llegar a convertirse. Y porque, al cuidarlo, algo en él mismo comenzaba a ordenarse
Los días que siguieron al enfrentamiento en el puente se sintieron como si el caserío hubiera quedado atrapado en un aire espeso, difícil de respirar. No era el silencio habitual de las tardes sin viento ni el de las madrugadas antes del canto del gallo. Era otro silencio...
El demonio ha perdido su empleo. El mundo no necesita de su intervención. La humanidad misma se forja su propio infierno.
La situación se volvió insostenible para Amílcar. Lo que tanto había evitado le alcanzó por fin y su vida, y la nuestra, dio un vuelco (Cuarta entrega de la Historia de Amílcar)
Los jóvenes se habían agrupado en un semicírculo sobre la tierra apisonada de la plaza, envueltos en mantas frente al frío que bajaba de las mesetas, mientras el aroma de la leña de piñón se mezclaba con el polvo del desierto. En el centro, el anciano permanecía sentado sobre un tronco de enebro...
En el antiguo pozo lunar de Santa Cristina, dos amantes Sardos enfrentan el Vacío para sellar su amor y salvar el mundo.
Lo que para nosotros era un simple caminar hacia el río, para Amílcar representaba una batalla física que no podía disimular. Avanzaba con una lentitud dolorosa: un paso, pausa, mueca de esfuerzo extremo... (Segunda parte de la historia de Amílcar)
Sarela se sentía más viva cuanto menos suelo tenía bajo los pies. A cuatrocientos metros de altura, balanceándose sobre la pared del acantilado, el mundo se reducía a la aspereza del granito y al aire frío que ascendía desde el valle del Utcubamba. El arnés no la ataba: la liberaba.
Sin embargo, algo no encajaba. El aire parecía más pesado, el silencio demasiado denso, como si el paisaje contuviera la respiración. No había pájaros, ni el habitual susurro de lagartijas entre las rocas. Solo ese vacío expectante que le erizaba la nuca...
De la oscuridad, emergió una silueta envuelta en una levita raída. No vi sus ojos, pero traía consigo un aroma anacrónico: tinta fresca, tabaco rancio y el frío mineral de tierra removida.
Cuando todo tiembla, el suelo bajo tus pies, el corazón en su latir incierto, y el mundo parece deshacerse en sus propias dudas, hay una voz que permanece. No se quiebra, no se apaga. Es la voz del Padre...