¿Qué tienes, mi ángel perfecto? ¿Qué irradias sin sol y sin caricias? En esta salubre estancia... Donde lloras aquelarres de vidas ajenas e insondables, demonios y fantasmas acechantes de la memoria predestinados, rehechos con dolor y barro, los de aguerridas luchas, y de una parca que se aproxima..